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¿Cuáles son los retos de la economía cubana para 2018?

¿Cuáles son los retos de la economía cubana para 2018?

«El 2017 se ha caracterizado por grandes retos en las actividades productivas y de servicios, dadas las tensiones financieras y materiales. No obstante, a partir de proteger las principales prioridades, ha sido posible garantizar la sostenibilidad de los servicios básicos a la población y los principales niveles de actividad contemplados en el plan, y se continúa trabajando con sistematicidad en las labores de recuperación ante los daños ocasionados por el huracán Irma».

Así resumió Ricardo Cabrisas Ruiz, vicepresidente del Consejo de Ministros y titular de Economía y Planificación, el desempeño económico del país durante este año, al presentar, a la Comisión de Asuntos Económicos, el análisis del cumplimiento del plan de la economía en el 2017 y las propuestas para el 2018.

En presencia de Esteban Lazo Hernández, miembro del Buró Político y presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, aseguró que lo hecho «no significa que podamos sentirnos satisfechos. Sin embargo, teniendo en cuenta la combinación de factores que han impactado en la economía, podemos concluir que se avanza aún con pasos discretos, pero se sostiene la tendencia gradual en la dinámica del desarrollo».

Reiteró que el contexto internacional, una vez más, se ha caracterizado por la persistencia del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos. No obstante, «Cuba batalla incansablemente por su avance, y si bien no se alcanzan todos los objetivos previstos, se muestran resultados favorables en varios sectores productivos y de servicios a la población».

Entre los principales factores que han incidido en el comportamiento de la economía en este 2017, señaló los incumplimientos por exportaciones de bienes y servicios, la disponibilidad de combustible, así como la inejecución de programas inversionistas y las afectaciones derivadas de la aguda sequía y el huracán Irma.

Ricardo Cabrisas puso énfasis en los resultados positivos obtenidos en las actividades de la construcción, comercio y turismo, así como en el suministro de electricidad, gas y agua, fundamentalmente.

Llamó la atención sobre las dificultades en la utilización de los créditos, pues al cierre de noviembre se ha ejecutado solo el 70,1 %. Respecto a la producción de petróleo equivalente, se estima incumplir en 38 000 toneladas. Asimismo, la importación de combustible ha sido muy tensa y al cierre de noviembre las entregas no se satisfacen.

La industria alimentaria, dijo, prevé alcanzar los niveles productivos fundamentales, y los renglones agropecuarios principales reportan cifras favorables, entre ellos, el tabaco agrícola, hortalizas, frijoles, viandas, carne bovina y de cerdo; aunque decrecen las producciones de huevos y leche.

Informó, además, que el plan de inversiones debe cerrar en el orden del 90,8 %, debido a atrasos en las importaciones de insumos y recursos e incumplimientos en los cronogramas de ejecución. En cuanto a la transportación de cargas, apuntó, se cumple al 94,6 % y la de pasajeros mejora discretamente.

Cabrisas Ruiz también prestó particular atención a los gastos asociados al pago por estadía de barcos, cifra que, pese al trabajo de todos los organismos involucrados, asciende a 10,5 millones de dólares aproximadamente. En ese sentido, resulta contradictorio que los gastos relacionados con la disponibilidad de transporte, por ejemplo, suman 385 500 dólares, mientras que por problemas en la gestión de las entidades receptoras se han erogado más de tres millones. En cualquier contexto, tales incongruencias resultan insostenibles.

Por organismos, la agricultura acumula 6 millones 950 000 dólares, la industria alimentaria 2 millones 608 000 y el Ministerio del Comercio Interior 862 000 dólares. Y respecto al valor de las demoras por productos, el maíz, la soya y el trigo acumulan el 84 % del total. Las estadísticas ilustran cuánto es preciso hacer para lograr reducir al máximo dichas erogaciones, totalmente infundadas, y que son, en definitiva, heridas abiertas a la economía.

LOS DESAFÍOS DEL 2018

De acuerdo con Ricardo Cabrisas Ruiz, los resultados del 2017, unido a las tensiones presentes en la disponibilidad de divisas y combustibles, así como los incumplimientos señalados, inciden significativamente en los objetivos que se reconocen en el plan de la economía para el próximo año.

En el 2018, a partir del uso eficiente de los recursos materiales y financieros disponibles, se pondrá particular énfasis en la recuperación ante los daños provocados por eventos climatológicos; y en inversiones asociadas al desarrollo de infraestructuras, la potenciación de ingresos en divisas, obras en la Zona Especial de Desarrollo, turismo, transporte ferroviario, fuentes renovables de energía y sostenimiento del sistema eléctrico nacional, así como en la ampliación de capacidades de almacenamiento.

De igual forma, serán prioridades la producción de alimentos, la zafra y el aseguramiento de los sectores básicos a la población: salud, educación, cultura, transporte de pasajeros, entre otros.

INVENTARIOS, OTRA TAREA PENDIENTE

Las cifras denotan, al decir del viceministro de Economía y Planificación, René Hernández Castellanos, que la gestión eficiente de los inventarios es una asignatura pendiente, y urge su utilización como fuentes del plan, en pos de reducir importaciones y, por consiguiente, las demandas de financiamiento.

Los diputados de la Comisión conocieron entonces que en el 2016, el total de inventarios rozaba los 25 500 millones de pesos y hoy, a las puertas del 2018, se manejan datos en torno a los 24 700 millones.

Tampoco la estructura ha variado. Más del 26 % se consignan como mercancía lista para la venta, el 22 % materias primas y materiales y el 20 % producciones en proceso.

En resolver estas problemáticas se trabaja intensamente, coincidieron los funcionarios del Ministerio de Economía y Planificación, solo que las soluciones marchan lentas, como algunos inventarios.

DESDE LA BASE, APORTAR MÁS AL CONTROL

¿Por qué si el 26 % de los inventarios del país constituyen mercancías listas para la venta, no llegan a comercializarse?, preguntó Giraldo Martín, diputado por el municipio matancero de Jovellanos. ¿Será por mala calidad o por precios inadecuados? Esas son, a su juicio, algunas de las interrogantes a las que urge darles respuesta.

También Ramón Labañino, Héroe de la República de Cuba, mostró preocupación por la gestión, hasta hoy deficiente de los inventarios. Allí, consideró, pueden estar los recursos que nos eviten innecesarias compras en el exterior.

Sobre cómo involucrarnos más en la propuesta de medidas locales que cierren las brechas al desvío de combustible, habló María Caridad Herrera, diputada por el municipio de Ciego de Ávila. «El análisis debe llegar hasta la localidad, los consejos populares; no basta con el examen de los administrativos, hay que explicarle también a la población que este descontrol incide, incluso, en la calidad de otros servicios que debe recibir.

En ese sentido, Pastor Batista, diputado por el municipio de Manatí, en Las Tunas, exigió que los organismos con mayor incidencia en la mala gestión de los inventarios, y en el pago por estadía de los barcos, rindieran cuenta ante la Comisión.

PRODUCCIÓN DE ENVASES DE HOJALATA

Las fuertes limitaciones en la producción de envases de hojalata fue una de las principales preocupaciones de los diputados en periodos anteriores.

Por ello, Alejandro Gil, viceministro primero de Economía y Planificación, explicó que el plan del 2017 contempló 25 millones de unidades, si bien la demanda supera los 60 millones de envases y las capacidades instaladas en la industria solo alcanzan para 35 millones.

Es por ello que el plan del 2018 incorpora una inversión en la industria que permite incrementar los niveles productivos en casi el doble. En ese sentido, se estima la fabricación de 50 millones, cifra aún inferior a las necesidades, pero que permitirá sortear las tensiones.

CONTROL DEL COMBUSTIBLE Y LA URGENCIA DE LAS SOLUCIONES

El desvío de combustible continúa lastrando la economía y, lamentablemente, las cifras muestran a las claras las fisuras profundas del control, a todos los niveles.
Según Ricardo Cabrisas Ruiz, además de las brechas en el uso de estos recursos que pierde el país, esta tendencia es caldo de cultivo para la corrupción y fomenta la impunidad.

Comentó René Hernández que desde las propias propuestas del plan para el 2018 que presentaron las organizaciones empresariales y los organismos fue evidente la superficialidad en los análisis de los portadores energéticos. Las cifras superaban en un 25 % el consumo de diésel del año precedente y los requerimientos de electricidad sobrepasaban en un 7 % la capacidad de generación del país. Algo totalmente inaudito.

A partir de los ajustes realizados, al cierre de octubre se retiraron de los planes más de 330 000 toneladas de combustible equivalente.

También resaltó que, de acuerdo con el monitoreo de la comercialización de combustible al sector privado en los servicentros, el país promedia hasta noviembre la venta diaria por vehículo de 0,70 litros de diésel, y al sector privado con licencia de transportación, 0,19 litros por carro. Tal comportamiento ha sido sostenido en el año.
Eso significa que los almendrones que vemos en la calle, por ejemplo, prestan sus servicios con 0,19 litros al día. ¿Cuánto combustible no estamos controlando?

(Tomado de Granma)

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