¿Conflicto inminente entre China y Estados Unidos?

Es usual en los últimos días escuchar o leer sobre una supuesta guerra comercial entre China y Estados Unidos. La primera línea de esta historia, como siempre, lo escribió Donald Trump, con la subida de aranceles a determinados productos como el aluminio y el acero que afectan especialmente a China, posteriormente Beijing comenzó a responder de la misma forma gravando determinados productos estadounidenses.

Ahora bien, no vamos a caer en muchos detalles de un asunto, que por lo menos hasta ahora, genera más incertidumbres que costos reales a la economía internacional; vamos a tratar mejor, contestar algunas preguntas que vienen a la mente sobre este fenómeno que protagonizan, ojo, que de aquí viene el peligro, las dos mayores economías del mundo.

La primera ¿Seguirá la escalada? ¿Estamos viendo los primeros pasos de un conflicto que se agudizará? Muchos expertos aseguran que lo hecho hasta ahora es más bien simbólico, que no tendrá por el momento un impacto importante en los precios para las empresas y los consumidores, por lo tanto, muchos también aseguran que toda la atmósfera creada por Trump busca intereses políticos y que solo llevará las cosas hasta el punto que pueda usarlo con esos fines y no hasta donde pueda provocar un daño real al comercio.

Recordemos que Trump está en campaña constante, que busca el apoyo de determinados sectores nacionalista y para eso necesita hechos que mostrar, pero también, por otro lado, China es el principal socio comercial de Estados Unidos por país, grandes empresas estadounidenses tienen en el país asiático hasta un cuarto de sus ventas, y Beijing, posee en sus manos, según algunos cálculos, 1,6 billones de dólares.

Hay una enorme dependencia económica mutua, y eso nos lleva a otra interrogante ¿Quién está en mejores condiciones de enfrentar esta supuesta y posible guerra? Para preocupación de Trump serían los consumidores estadounidenses, con la cantidad de productos chinos que se venden en tiendas norteamericanas, un aumento de precio traería un efecto inflacionario, y si eres político con aspiraciones, es mejor que no juegues con los bolsillos de los ciudadanos, con eso ellos no entienden.

Además, una breve declaración de algún alto funcionario chino, solo unas palabras, podría crear un nerviosismo tremendo en el mercado mundial, ya hay como referencia un boicot a productos coreanos que le costó muy caro a Corea del Sur. Por otro lado, el gobierno chino tiene una fortaleza política para timonear en medio de las crisis que no la tiene la Casa Blanca. Las peores opciones se las lleva Washington.

Tercera pregunta: Si hay guerra comercial y se agrava ¿Qué consecuencias tendrá para el mundo? Hablemos en cifras, se calcula un costo superior a los 470 mil millones de dólares para la economía mundial. Siempre sufrirán más los de abajo, es la lógica del mundo actual, los países más pobres y los sectores más pobres de cada sociedad.

Pero no olvidemos que con el dinero no hay improvisaciones, si el presidente de un país como Estados Unidos es torpe en ese sentido, las grandes empresas no se lo permitirán; hasta ahora todo podría ser un rejuego político como dijimos al principio, no hay de otras por una razón muy simple, Washington tiene una posición privilegiada, pero ya no es quien impone las reglas en la economía mundial, y en ese sentido, Trump y sus asesores saben que en una guerra económica el terreno no le es favorable.

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