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¿Cómo Estados Unidos planea vengarse de la ONU?

¿Cómo Estados Unidos planea vengarse de la ONU?

Por Diana Valido

La administración de Estados Unidos toma su venganza contra Naciones Unidas (ONU) y lo hace de la mejor forma que suelen aplicar las grandes potencias: retirando su dinero.

Este martes se conoció el presupuesto de la Asamblea general de la ONU para el período 2018-2019, en total serán 5 mil 396 millones de dólares. La cifra está por debajo de los 5 mil 400 millones solicitados por el secretario general Antonio Guterres.

Les digo venganza porque no estamos hablando de hechos aleatorios. El recorte del presupuesto ocurre días después de que la asamblea general de la ONU votara un proyecto de resolución contra la decisión de Donald Trump de trasladar su embajada hacia Jerusalén.

El mandatario estadounidense advirtió que tomaría represalias contra las naciones que se opusieran a su anuncio.
No por gusto el resultado fue 128 votos a favor, 9 en contra y 35 abstenciones. En otras palabras se chantajeó con dinero y en varios casos surtió efecto aunque la mayoría se opuso a la amenaza de Trump.

Estados Unidos es el mayor contribuyente al presupuesto de la ONU y provee el 22% del presupuesto básico. Sin embargo, la embajadora de ese país ante el organismo, Nikki Haley, justificó el recorte con esas palabras y cito textual: “no volveremos a dejar que se aprovechen de la generosidad de los americanos”.

Llegado este momento es importante preguntarse: ¿Por qué Estados Unidos es el mayor contribuyente de la ONU?

De acuerdo a lo establecido por la organización el aporte de cada nación miembro depende de una escala de cuotas que se basa en la capacidad de pago de los países, calculando el ingreso nacional por habitante. La Asamblea General decidió en 1998 que ningún país pagaría más del 22 % ni menos del 0.001 % del total del presupuesto. Por tanto, Estados Unidos paga lo que debe pagar, ni más ni menos.

Tengamos en cuenta que el presupuesto operativo de la ONU, me refiero al que será reducido, está separado del presupuesto de las operaciones de paz. Pero sucede que este segundo presupuesto también fue recortado hace unos meses por la administración de Trump, en 600 millones de dólares.

Como decimos en el argot popular la Casa Blanca viene cerrando el grifo desde hace tiempo a la ONU. Con esta cuantiosa reducción se afectaron el financiamiento a los programas de paz en naciones como Sudán del Sur, Yemen y la República Democrática del Congo.

Ahora bien, Naciones Unidas debe evaluar los destinos de su presupuesto y sobre quién se convierte en el talón de Aquiles cuando una de las naciones, sobre todo la que más aporta, retira gran parte de su contribución. Ante situaciones más inmediatas como el recorte de 285 millones de dólares por motivos políticos, cabe la pena preguntarse qué hará la ONU con menos dinero el próximo año?

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