Colombia: LLegan Cascos Blancos a frontera con Venezuela

Los peligros de una intervención militar contra Venezuela se incrementan. Diversos medios resportan este jueves la llegada a  las ciudades colombianas de Cúcuta y Maicao, fronterizas con la nación bolivariana, de los denominados Cascos Blancos, los mismos que en Siria han servido para justificar la agresión foránea bajo supuesta ayuda humanitaria.

Hasta donde se conoce llegaron para presuntamente atender a emigrantes venezolanos que Estados Unidos llama refugiados. Y curiosamente se le agregan en esas zonas, la llegada de recursos de Cascos Blancos procedentes de Argentina, con objetivos similares.

Analistas predicen que el posicionamiento en el terreno de esta fuerza de desinformación, servirá a los países sudamericanos integrantes del llamado Grupo de Lima para generar consenso en funcion de la intervención a Venezuela. Y es que estos especialistas de la desinformación disfrazados de médicos y enfermeros dejaron claro en Siria sus funciones.

Analistas consideran que el rechazo mundial a una agresión contra Venezuela ha obligado a Estados Unidos a hechar mano de los cascos blancos para sensibilizar a la opinión pública y gobiernos, mediante el engaño y la mentira, para hacer creible una supuesta crisis humanitaria en la nación bolivariana que dé paso a la acción de las armas.

UN POCO DE HISTORIA DE LOS CASCOS BLANCOS

El color blanco históricamente se utiliza para identificar esfuerzos de paz, la bandera blanca, las palomas blancas pero los ‘Cascos Blancos’ no se parecen a los ‘Cascos Azules’ de la ONU, en ocasiones devenidos intermediarios en zonas de conflictos, aunque a algunos de sus miembros se les imputen problemas por conductas inadecuadas, publica este jueves Prensa Latina.

Presuntamente los Cascos Blancos surgieron en 2013 como una organización de voluntarios para prestar apoyo a los civiles en la agresión occidental contra el pueblo de Siria.

Así se ganaron fama al atribuirse el salvamento de miles de personas, fueron nominados par de veces para el premio Nobel de la Paz y una película sobre su labor recibió un premio Oscar en 2016, describen comentaristas de su actuación.

Tienen una imagen fabricada pero cuando se escarba en ella se rompe como un cristal, según demostraron evidencias acumuladas que ensombrecen al polémico grupo, el cual a menudo se ve criticado por diferentes organizaciones no gubernamentales, pero jamás por los funcionarios de las naciones de Occidente.

Los Cascos Blancos son definidos como ‘un proyecto propagandista que apoya las ambiciones neocolonialistas’ de las potencias occidentales por medio de los grupos extremistas que operan en Siria, indica el medio.

La escenificación de los presuntos ataques con armas químicas de las fuerzas sirias contra civiles, según denuncias, fue montada por estas gentes de batas y cascos blancos, al menos es lo que dicen pobladores pagados y utilizados para esos fines.

Según la periodista Vanessa Beeley, una estudiosa de las actividades ‘extrañas’ de los Cascos Blancos, estos son ‘sumamente importantes como herramienta de propaganda contra el presidente sirio, Bashar al-Asad. Proveen ‘pruebas directas’ del uso de armas químicas u otras matanzas ficticias del Ejército gubernamental para justificar una intervención externa’.

Los Cascos Blancos (¿árabes?) fueron respaldados por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), que asegura haberles apoyado con más de 23 millones de dólares, así como países miembros de la OTAN (Reino Unido y Dinamarca) y Japón, y organizaciones vinculadas con el magnate George Soros, según medios.

Ahora, cuando los Cascos Blancos, ‘Hechos en la Argentina de Mauricio Macri’ se desplazan a la frontera de la nación neogranadina con Venezuela, es probable reciban grandes donaciones financieras de Washington, como en su momento la obtuvieron los que actuaban en Siria para apoyar la agresión.

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