Che Guevara en el Juego de las Estrellas

9 de marzo de 1962 .-El Che participa en el denominado Juego de las Estrellas del béisbol aficionado que se realiza en La Habana organizado por el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación, INDER. Entre tantos deportes que practicó no fue el béisbol su fuerte, pero sintiéndose tan cubano como argentino, el Che tuvo vínculos con nuestro pasatiempo nacional.

«He nacido en la Argentina: no es un secreto para nadie. Soy cubano y también soy argentino», dijo una vez el Che. Jugó a la pelota e incluso desde los palcos del Coloso del Cerro presenció algunos desafíos de las series nacionales de béisbol.

En su libro Che deportista, el general de brigada William Gálvez Rodríguez relata que en 1956, cuando guardó prisión en México junto a Fidel y otros compañeros, Ernesto vivió  sus primeras experiencias en esta disciplina.

Aquellos eran partidos improvisados con tres bases, sin las reglas establecidas, durante el tiempo que les permitían salir a tomar el sol en el patio.

Che Guevara en el Juego de las Estrellas.
Che Guevara en el Juego de las Estrellas./Foto:Radio Rebelde

En los duros días de la Sierra Maestra una tarde en que se encontraban en el campamento de la Otilia, capitaneados por Che y Camilo se realizó un juego de béisbol en el área del secadero de café, con dos esquinas. Cada equipo tenía seis integrantes: receptor, lanzador, primera, segunda y dos jardineros.

Testigos de aquella jornada recordarían más tarde que el terreno era bastante irregular y frecuentemente la bola rodaba pendiente abajo, lo cual originaba dificultades para encontrar la pelota. En definitiva el equipo de Camilo se llevó la victoria, sin que faltaran las discusiones por los intentos de picardía de ambos bandos, según cuenta el general Gálvez en su texto.

Che al bate.
En un partido improvisado en los días de la Sierra Maestra. (Foto: Tomada de Internet).

Luego del enero victorioso de 1959, el 9 de agosto de 1963, el legendario combatiente participó en un choque celebrado en el terreno de pelota de la playa de Santa María del Mar, que no pudo completarse por oscuridad. Se formaron dos novenas, una dirigida por el Comandante en Jefe, Fidel Castro, en la que Guevara custodió la inicial, y otra timoneada por José Llanusa Gobel, entonces director del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER).

Con este último equipo, que salió airoso, 5 a 1, jugaron también el Comandante Pedro Miret Prieto y Gilberto Torres Núñez, destacado pelotero que incursionó por las Grandes Ligas y condujo las riendas de la selección cubana a los Juegos Panamericanos de Sao Paulo-63 y los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Kingston-62 y San Juan-66.

16 de agosto de 1964, el Che luce magnífico al bate

Pero el episodio beisbolero que más me atrae del Che Guevara fue el que ocurrió el 16 de agosto de 1964. Se pactó para esa fecha un tope entre el Estado Mayor General y el Ejército de Occidente, donde intervendrían nuestros principales dirigentes, Fidel, Raúl, Che, Guillermo García.

La lluvia los perseguía en todo momento. Fueron a Managua, donde ya había empezado a llover. Luego se trasladaron hacia Mazorra, pero la lluvia amenazaba seriamente y decidieron irse a la Ciudad Deportiva.

El legendario Comandante se apuntó un jit contra el equipo del Estado Mayor General.
Intenta poner out a Raúl en primera base. (Foto: Tomada de Internet).

«Parece que aquí va a llover también pero podremos jugar algunos innings», señaló Fidel. El desafío comenzó y la lluvia empezó a caer con poca fuerza; así fueron transcurriendo los capítulos iniciales.

El prestigioso cronista deportivo Rubén Rodríguez escribió en la revista Bohemia: «El choque fue matizado con escamoteos brillantes del Che en primera y buena ofensiva de Raúl». Y en un pie de foto subrayó: También el Che bateó un sencillo.

Colocado en el noveno turno en el equipo de Fidel, el Guerrillero Heroico ligó el mencionado indiscutible en dos comparecencias oficiales e impulsó una carrera, pero no pudo continuar en juego debido a una distensión muscular.

El terreno enfangado hizo mermar la defensiva del Ejército de Occidente, lo cual provocó la mayoría de las anotaciones del Estado Mayor General, que se apuntó la victoria, 7 a 5. A Fidel, que cargó con el revés, solo le fabricaron una limpia en cinco entradas.

(Tomado de Vanguardia)

 

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