Carlos Baliño y José Martí: ideales compartidos y fuertes lazos de amistad

Un día como este martes pero de 1848 nace Carlos Baliño Valdés, en el municipio de Guanajay.
A inicios de la década del ’90 del siglo diecinueve Carlos Baliño conoce a José Martí y surje entre ambos una estrecha relación de amistad e ideales.
En 1892, ambos rubrican el acta de constitución del Partido Revolucionario Cubano, que se dedicó a unificar fuerzas para la lucha independentista.
Durante la etapa preparatoria para conseguir el triunfo de la Guerra Necesaria, colaboró con José Martí.
En agosto de 1925, estuvo entre los fundadores del primer Partido Comunista de Cuba.

Una vez terminada la Guerra Hispano-Cubano-Americana regresó a Cuba, y se destacó por sus posiciones antianexionistas. Fue de los cubanos que patentizaron su apoyo a la Revolución Rusa de 1905, y estuvo muy vinculado a la fundación del Partido Obrero Socialista, previamente denominado Partido Obrero de Cuba (1904).

El 14 de octubre de 1921 publicó un manifiesto de solidaridad con el pueblo soviético.

Carlos Baliño, un fogueado combatiente, acompañante de José Martí en la creación del Partido Revolucionario Cubano.
Julio Antonio Mella y Carlos Baliño, dos figuras fundamentales en la fundación del Primer Partido./ Foto: Radio Cadena Agramonte

Por esa época conoció a Julio Antonio Mella, junto a quien desempeñó un papel destacadísimo en la creación de las Agrupaciones Comunistas durante 1923. En la segunda quincena de agosto de 1925, cuando sesionaba el Congreso de las Agrupaciones Comunistas, quedó constituido el primer partido leninista de Cuba, cuyos fundadores sufrieron de inmediato una tenaz represión por parte del recién instaurado régimen de Gerardo Machado. Mella, perseguido, abandonó el país; José Miguel Pérez (secretario general de dicho partido) fue expulsado a Islas Canarias; y Baliño, ya viejo y enfermo, falleció el 18 de junio de 1926, a los 78 años.

(Con información de Radio Cadena Agramonte)

 

¿Como calificaba José Martí a Carlos Baliño?

José Martí calificó a Carlos Baliño como “un cubano que padece con alma hermosa por las penas de la humanidad y solo podría pecar por la impaciencia de redimirlas”.

Y en otra ocasión dijo de él: “Ese cubano de oro, ese levantado Baliño, redondo de mente y corazón…”. Al repasar la trayectoria de aquel hombre que nació en La Habana el 13 de febrero de 1848, admira su capacidad para multiplicarse con el fin de conquistar dos objetivos básicos para la nación cubana: la independencia nacional y la emancipación social.

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