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Bruselas convoca una cumbre informal sobre inmigración

Bruselas convoca una cumbre informal sobre inmigración

La migración es el mayor desafío de Europa. Así de simple para formular y de complejo para resolverlo. Esa verdad, en boca de la mujer al frente del ejecutivo más poderoso del bloque, Angela Merkel, más que una tasación de pendientes es una alerta de fractura que los europeos no pueden permitirse, teniendo en cuenta las características del actual contexto global.

Si algo demostró la negativa de Italia a recibir a los 630 migrantes que trasportó el barco Aquariusy la decisión del Gobierno español a dar lacara y recibirlos, es la división persistente en torno a cómo tratar el tema migratorio.

No es novedad que un grupo de países fundamentalmente al este de Europa considera a la gestión migratoria como competencia exclusiva de los estados miembros. Mientras otro con Alemania y Francia a la cabeza opina que los problemas comunes demandan respuestas comunes.

Es lógico pensar que si gobiernos del bloque actúan unilateralmente en función delos intereses de la casa pequeña, el resto hará lo mismo, arrastrando consigo las bases del proyecto que define a la Unión Europea desde su fundación. En particular, las presiones y cuestionamientos políticos sobre Merkel(rostro de la potencia líder de la Unión) dan una imagen bastante nítida del cuadro.

En Alemania, Horst Seehofer, líder de la Unión Social Cristiana que formó gobierno con la Unión Cristianodemócrata de Merkel, se ha encargado de ponerla contra las cuerdas, tal vez como nunca antes lo estuvo en los últimos 13 años. Sorprendentemente, la jugada responde a un interés partidista de la CSU.

Seehofertiene los ojos puestos en las elecciones estatalesde octubre en Baviera y desea venderle a los votantes la idea de quees posible controlar el flujo de refugiados con mano dura sin acudir a laultraderechista Alternativa para Alemania, aunque para ello acerque peligrosamente sus posiciones en el tema, a las de AFD.

Por eso, la intención de poner en marcha en julio, con o sin apoyo de Merkel, un polémico plan para frenar la entrada al país a solicitantes de asilo, previamente registrados en otras naciones europeas, sepultando así, como si fuera un mal recuerdo, la decisión tomada por Merkelen 2015 de abrir las puertas a cerca de un millón de migrantes.

Ahora, Merkel tiene menos de una semana para lograr lo que no ha fructificado en años de reuniones al más alto nivel: una salida colectiva (a la europea) que ponga fin a la llegada de migrantes, cuyos flujosNOson los mismos dehace Dos años pero continúan presentando cifras abultadas.

¿Cómo hará la canciller para calmar a sus socios de gobierno, que amenazan con estallar el débil colchón de alianzas que sostiene al gobierno alemán?. Yal mismo tiempo, ¿cómo negociará Merkel para no generar un terremoto político en países como Italia o Grecia, expuestos a una carga excesiva en la gestión migratoria?.

¿Es posible externalizar el problema si la raíz de las causas de estos flujos se conecta con un pasado colonial y un presente de desigualdad económica, inestabilidad socialy conflictos enlos países emisores?. Mucha expectativa en torno al desenlace de la mini- cumbre de este domingo, de cara al Consejo Europeo de la próxima semana. Esperar para ver. El mundo cambia, también lo hace Europa.

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