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Izquierda latinoamericana: construir caminos de vuelta

Izquierda latinoamericana: construir caminos de vuelta

Miradas de analistas comparten juicios en diversas plataformas de información sobre el reposicionamiento de la derecha, que deviene momento de reflexión para la izquierda en América Latina, después de la llegada de Jair Bolsonaro a la presidencia de Brasil.

Siguen las interrogantes sobre ¿cómo se explica que multimillonarios neoliberalistas abiertamente admiradores de la dictadura, la opresión, la tortura y otras aberraciones sean la elección de algún pueblo para “salir adelante”?

Vemos que la derecha se aferra a la efectividad de herramientas ya conocidas buscando primar y fortalecerse, al tiempo que capitaliza los esfuerzos para desestabilizar a los frentes izquierdistas. Seguimos viendo “fake news”, se sigue mintiendo y levantando todo tipo de historias construidas para hacerlas creíbles.

Vemos cómo fructifica la judicialización de líderes de izquierda, el modo en que los países que habían avanzado con planes coherentes de progreso social, de pronto han pasado a manos de gobiernos que prefieren empoderar más a oligarcas financieros y acceden a los mandamientos del Fondo Monetario Internacional.

Hoy, por ejemplo, el Senado de Argentina, otro de los países determinantes en el equilibrio latinoamericano, aprobó, después de 13 horas de debate, el proyecto de Presupuesto de la Administración Pública para 2019. Un proyecto que, tal y como había solicitado el FMI, en medio de la difícil situación económica que atraviesa esa nación, prevé fuertes recortes en gastos sociales, como salud, educación, cultura, obras públicas y vivienda.

Esta vez, Mauricio Macri plantea rebajas al gasto público superiores a los diez mil millones de dólares, y asegura un crédito por unos 56 mil millones de dólares pactado con el FMI.

Por otro lado vemos cómo, escudados en maniobras ideológicas que llevan y traen el tema de “la corrupción”, la derecha capitalista logra incidir en las decisiones de los pueblos y resquebrajar su confianza en los líderes y proyectos progresistas.

Así funcionó en Brasil, cuando en busca de un cambio, el electorado votó recientemente por una mano de hierro que aún no saben cuán pesada puede ser. Y por si fuera poco, aparece ahora Bolsonaro hijo -hablo de Eduardo Bolsonaro, quien se autodefine como un policía federal con un posgrado en economía liberal al que le gusta la geopolítica y el derecho internacional- que insiste en la necesidad de realizar un “Foro de Sao Paulo” pero de derecha, que incluya al ministro italiano de ultraderecha Matteo Salvini y a Steve Bannon, a quien conocemos como cerebro detrás de la campaña de Donald Trump y de muchas de sus iniciativas más cuestionadas.

Eduardo Bolsonaro es diputado y dice que, desde su lugar en la Cámara Baja defenderá la necesidad de criminalizar a los movimientos sociales del país, como el Movimiento de los Sin Tierra.

Brasil: Y por si fuera poco, aparece ahora Bolsonaro hijo.

Y no hablamos de caprichos del hijo malcriado de papá presidente. Eduardo Bolsonaro es diputado y dice que, desde su lugar en la Cámara Baja defenderá la necesidad de criminalizar a los movimientos sociales del país, como el Movimiento de los Sin Tierra.

Ante estas realidades, muchos son los retos para la izquierda en nuestro continente, fragmentada pero con posiciones éticas a las que no renuncia. Toca reunificarse y encontrar caminos de vuelta a la conciencia de las masas. También persiste la confianza en que las clases oprimidas no desaparezcan de los escenarios de lucha y retomen la iniciativa de defender sus derechos e intereses de justicia social.

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