Brasil en elecciones

Bueno, el tema es obligado. Elecciones en el gigante sudamericano, gigante no solo por el tamaño, sino por la influencia en el resto de América Latina. Las perspectivas ya se conocen: el ultraderechista Jair Bolsonaro, conocido como el Trump brasileño, marcha en primer lugar; según los sondeos no debe lograr los votos necesarios para alcanzar la presidencia en primera vuelta, por lo tanto, debe ir a una segunda ronda con el candidato del PT, Fernando Haddad, sustituto de Lula. En ese escenario, la correlación de fuerzas deben reacomodarse y los pronósticos serán más incierto.
Pero eso dejémoslo para más adelante, les propongo concentrarnos ahora en otro tema, que si es analizado con profundidad, nos abre una ventana más amplia a la situación actual de Brasil desde todos los puntos de vista: me refiero al fenómeno Jair Bolsonaro. Muchos se preguntarán ¿cómo pudo emerger una figura así? ¿Cómo pudo entrar al ruedo político y posesionarse en el primer lugar un hombre que, por solo citar pocos ejemplos, defiende el legado de la dictadura militar, que defiende el trabajo forzado de los prisioneros, el hombre que al votar a favor del impishment contra Dilma, le dedicó su voto al oficial que torturó a la exmandataria cuando fue prisionera, el hombre que llegó a decir que los negros no servían ni para reproducirse? Repito ¿cómo es posible?
Pues son muchos los elementos que explican. Como mismo sucedió con Trump en Estados Unidos, Le Pen en Francia y otros tantos casos, ha sido el impacto de la crisis en la sociedad el cardo de cultivo que explica el éxito de Bolsonaro. Y no solo es que la gente esté decepcionada con la élite política, no, es también el miedo. Un analista brasileño lo decía recientemente, Bolsonaro es el candidato de los aterrados, de los que están aterrados por el desempleo, el hambre, y la violencia en un país donde cada año hay más d 60 mil asesinatos relacionados con hechos criminales. El político es visto como un hombre cruel, es cierto, pero que pondrá con esa crueldad orden en un país caótico.
También es vital el apoyo de determinados sectores, por ejemplo, algunos grupos evangélicos que se oponen a los movimientos feministas y están en contra de los derechos de los homosexuales; para estos puritanos Bolsonaro para ellos es una salvación, como también lo es para un sector extendido en el sur del país conformado por hombres blancos con elevado nivel de escolaridad, interesante esto, que no quieren perder sus privilegios machistas y clasistas. El candidato ultraderechista tiene el apoyo de las fuerzas armadas que anhela aquellos tiempos que no tenían límites, y por supuesto, el apoyo del sector financiero, su principal asesor económico es formado por la cuna del neoliberalismo, la Univeridad de Chicago, él mismo ha dicho que como no conoce nada de economía, lo dejará todo en manos de este asesor.
Pero hay algo mucho peor. Un periodista narraba sorprendido su conversación con un taxista que simpatizaba con Lula, pero como Lula estaba preso, había decido votar por Bolsonaro ¿Cómo se llama eso? Falta de cultura política y falta de preparación ideológica, y cuando se sufre de eso, se es más vulnerable a la manipulación, no se ven las consecuencias a largo plazo, y sobre todo, se piensa de forma muy individualista y no en el bien social. Ese es un problema en Brasil y en muchas partes del mundo, y mientras no se resuelva, no habrá garantías de un futuro mejor sea cual sea el resultado de este proceso electoral.

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