Biomímesis: sabiduría natural

La naturaleza es fuente de inspiración para poetas, pintores, músicos, cineastas. Pero más allá del mundo de las artes, muchas de las mejores soluciones tecnológicas para problemas cotidianos de los seres humanos han surgido, precisamente, del mundo natural.

A menudo tenemos noticias sobre la creación de nuevos medios de transporte aerodinámicos que imitan la forma de la cabeza de algunas aves y también hemos oído hablar sobre edificios que autorregulan su temperatura porque para construirlos se estudió el flujo de aire dentro de una colonia de termitas.

Estos ejemplos tienen algo en común. Si se fija bien notará que la propia naturaleza ha servido de modelo. Así es como surge la biomímesis, una ciencia que tiene a los sistemas naturales como fuente de inspiración para el desarrollo de soluciones tecnológicas.

Y no se trata de una idea nueva. Seguro recordará a Leonardo Da Vinci con sus máquinas voladoras recopiladas en un manuscrito al que llamó  “Código del Vuelo de las Aves”

Da Vinci fue uno de los pioneros de la biomímesis
Da Vinci, con sus trabajos sobre la máquina de volar, fue uno de los pioneros de la biomímesis.Foto: revistadehistoria.es

Pero como disciplina científica, la BIOMÍMESIS apareció a finales del siglo pasado y llega a nuestros días con nuevos bríos e interpretaciones. En especial, cuando temas como el cambio climático, la necesidad de crear sociedades resilientes – o sea, con capacidad para adaptarse- y desarrollo sostenible están en primera fila, como demuestran los recientes debates de la 29 sesión de la Comunidad del Caribe –CARICOM- en Haití.

En la actualidad, la biomímesis puede dividirse en dos amas: laprimera es la tecnológico-funcional, la más explorada y que consiste en copiar los principios tecnológicos extraídos de la naturaleza. Aquí aparecen ejemplos muy controvertidos. Lo sabrá bien el nadador Michael Phelps que usó en varias ocasiones un traje de baño inspirado en la textura de la piel del tiburón.

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Inspirado por la textura y la eficiencia de la piel del tiburón, la tela del traje incorpora un sistema de costuras que disminuyen la fricción y la turbulencia del agua alrededor del cuerpo. Foto: Internet

¿Resultado? Menor resistencia al agua, mayor velocidad, una ola de récords y por supuesto, una polémica que terminó con la prohibición de trajes de baño de alta tecnología en las competencias.

Pero como parte de la Biomímesis, existe una segunda rama: la ecosistémica. Hasta el momento es la menos investigada pero puede ser la más útil de cara a la urgencia de preservar nuestro planeta.

Hablamos ya no de imitar a la naturaleza, sino de comprender y aplicar  los principios de funcionamiento de la vida en sus diferentes niveles. Los sistemas naturales funcionan con una suerte de “economía” cíclica, totalmente renovable, autorreproductiva, sin residuos, y su fuente de energía es inagotable: el Sol. Una aplicación en Cuba la encontramos con el desarrollo agroecología.

La próxima vez que preguntemos ¿cómo vivir en este mundo-hogar sin destruirlo?, miremos con humildad a la naturaleza, no para extraer sus recursos o intentar superarla, sino con ánimo de aprender.

Un comentario sobre “Biomímesis: sabiduría natural

  • el 21 abril, 2018 a las 5:10 am
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    We must respect the Nature. It is perfect.
    Greetings from Romania!

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