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La baja fecundidad en Cuba, una preocupación de todos

No ha sido y no es solo un problema de culeros desechables. Hace 40 años, la fecundidad en Cuba se mantiene por debajo del nivel de reemplazo, una tendencia que según los expertos, es difícil de revertir en el mundo, porque después que baja la tasa de fecundidad de un país es casi improbable que se eleve de nuevo aceleradamente.

Los comportamientos demográficos tienden a ser así de estables en el tiempo. El tema de la baja fecundidad nos sigue preocupando a todos, si a ello sumamos el envejecimiento creciente de la población (un logro sin dudas) y el saldo migratorio negativo, (salen más de los que entran al país), parece más complicado aún el fenómeno.

Pero dentro de las múltiples aristas a tratar sobre el tema, este comentario se centra en una: la participación cada vez mayor de adolescentes en las estadísticas de nacimientos en el país, lo que ha determinado que la fecundidad cubana fue y siga siendo temprana.

Según el Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana, la mayoría de los nacimientos se registran entre los 20 y los 24 años y un por ciento elevado, ocurre entre los 20 y los 29. Las estadísticas demográficas revelan que 15 de cada 100 nacimientos son de madres menores de 20 años.

Entre 2016 y 2017 se registró un aumento de la fecundidad adolescente en relación con el grupo total de mujeres de 15 a 49 años, un hecho que destapa las alertas, en un país donde existen logros sociales y culturales en su población.

Cuba dedica cuantiosos recursos a la protección y seguridad de la madre y su bebé, gracias al Programa de Atención Materno Infantil. Si usted es madre, lo sabe bien. Por eso es preciso que llegue, sí, la maternidad, pero deseada, consciente, con condiciones básicas familiares para enfrentarla y sustentada en la decisión de la pareja.

En un mundo tan acelerado, donde los pequeños siguen series y telenovelas de adultos con contenidos sexuales y sexistas, los jóvenes cambian rápido de relación y muchos padres, ocupados en la economía familiar, delegan a la escuela lo que deben enseñar en casa; debemos cuidar la salud reproductiva de niñas y niños.

Estimular la natalidad es hoy una prioridad del Estado, pero es preciso concentrar voluntades e inteligencia en evitar el embarazo en la adolescencia, uno de los principales factores que inciden en la mortalidad materna infantil. Un hijo es un regalo, pensamos muchos, pero un hijo deseado, es sinónimo de una maternidad y paternidad responsables. Cuba necesita que vuelen las cigüeñas pero que lleguen también a término feliz.

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