¿Ataques sónicos o destrucción del legado de Obama?

Durante la administración de Donald Trump, las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos han estado marcadas por un retroceso de los niveles alcanzados durante el mandato de su predecesor Barack Obama.

Obama se distinguió por iniciar un proceso de normalización de las relaciones entre los dos países a ambos lados del estrecho de La Florida. Proceso que incluyó la reapertura de las Embajadas en las capitales de ambos países y la visita del mandatario estadounidense a la Isla en la Semana Santa de 2016.

Desde el inicio se sabía que las tensiones acumuladas por más de medio siglo no se resolverían en un corto período de tiempo, pero se estaba dispuesto a recorrer el camino. Todo cambió a partir de enero de 2017, contra todo pronóstico Donald Trump ganó las presidenciales de noviembre de 2016.

La Reforma Sanitaria fue el primer blanco de Trump

Si algo ha caracterizado al actual inquilino de la Casa Blanca es destruir el legado de Obama. Lo primero que hizo fue torpedear  la Reforma Sanitaria, más conocida como Obamacare que asegura el acceso a los servicios médicos a millones de estadounidenses.

Un ¨frío¨encuentro entre los dos presidentes.
Un ¨frío¨encuentro entre los dos presidentes. Foto El País
Desde su campaña presidencial Trump mostró su antipatía por la nación persa

Después le tocó el turno  al Acuerdo Nuclear con Irán. El pacto, refrendado por China, Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Francia y Rusia por una parte y la República Islámica por la otra aseguraba el derecho del país persa al uso pacífico de la energía nuclear.

Muestra una irreverencia hacia los compromisos internacionales de EE.UU.
Muestra una irreverencia hacia los compromisos internacionales de EE.UU. Foto Estrategia y Negocios
Trump pagó los servicios prestados por los sectores anticubanos en su campaña

Más tarde fue las relaciones Cuba- Estados Unidos. Es en ese momento en que empieza la serie de humor negro conocida como ¨ataques sónicos¨.

Son múltiples las hipótesis sobre ese extraño evento que ha tenido a la comunidad científica en ascuas. Prestigiosos investigadores de universidades de Cuba y Estados Unidos han dedicado un tiempo valioso para darle una explicación creíble al evento.

Las pesquisas científicas siempre se han encontrado con un obstáculo hasta ahora insalvable: No han tenido el más mínimo acceso a los supuestos afectados, ni tan siquiera a sus historias clínicas.

Expertos de distintos campos científicos, desde la física y la neurología hasta la sicología y la sociología desmienten la hipótesis de la Casa Blanca.
Expertos de distintos campos científicos, desde la física y la neurología hasta la sicología y la sociología desmienten la hipótesis de la Casa Blanca. Foto Granma

La explicación es más simple de lo que se piensa. Los llamados ¨ataques sónicos¨ no pasan de ser una invención de la administración Trump para acabar con el proceso de normalización de las relaciones entre los dos países.

Los cubanos a ambos lados del estrecho de La Florida son los más perjudicados

Nunca ha existido la voluntad de la Casa Blanca por descubrir que es lo que realmente ha pasado. En su postura ha llegado a desmentir hasta al Departamento de Estado, que asegura que no tiene pruebas de que La Habana sea responsable de alguna anomalía en sus diplomáticos.

Los cubanos han tenido que realizar trámites en Colombia, México y Guyana
Los cubanos han tenido que realizar trámites en Colombia, México y Guyana. Foto Internet

Por el contrario, la administración Trump ya tenía un culpable sin ni siquiera investigar, el gobierno cubano. El objetivo está más que claro, aunque algunos se resistan a creerlo. Con esa postura, el actual inquilino de la Casa Blanca ha retrotraído las relaciones entre los dos países a niveles jamás vistos.

En la actualidad, los cubanos deben viajar a un tercer país para hacer los trámites que antes hacían en La Habana. De golpe y porrazo Trump se ha cargado los avances conseguidos en administraciones demócratas, se cargo la Oficina de Intereses devenida en Embajada. Carter y Obama están perplejos con el asunto.

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