Alemania: en el umbral de una crisis política

Por: Anisley Torres

Tan enfrascados en dictar clases de gobernanzas, algunos países descuidan asuntos domésticos pensando ilusoriamente que en casa no sucederán grandes estremecimientos. Desde afuera, también resulta a veces sorprendente que la crisis se desate allí donde pensamos que hay fortaleza económica y un grupo de asuntos resueltos a modo de ventaja con el mundo en desarrollo. Pero no, la actual situación política de la primera potencia europea, el timón de los 28, próximo a 27 cuando se haga efectiva la salida de Reino Unido, nos recuerda que si se descuida lo propio, los ciudadanos pasan factura.

Es así que Alemania vive un incipiente vacío de poder, tras las elecciones del pasado mes de septiembre. Si bien el partido de la canciller Ángela Merkel resultó ganador en unos comicios que como casi toda Europa, son parlamentarios y el legislativo elige gobierno, los votos no fueron suficiente para obtener la mayoría necesaria y se necesita la fórmula mágica que se llama coalición.

Alemania vive un incipiente vacío de poder
Angela Merkel deberá de formar un gobierno de coalición

Al fin y al cabo aliados con intereses similares, que puedan ceder en función de un bien mayor. Pero en tiempos en que los egoísmos priman y los votantes son constantemente irrespetados, se dan escenarios de chantajes y disputas que pueden desembocar, por ejemplo, en la crisis española de 2016: todo un año sin jefe de gobierno e infructuosas negociaciones que lejos de solucionar, acrecentaban el efecto de la silla vacía.

  • El pragmatismo germano

Sabemos que Berlín no es Madrid, hay más pragmatismo en políticos como Merkel, y queda como última opción gobernar en minoría, aunque se perfila como variante improbable pues sería motivo de inestabilidad continuada. Mucho más previsible sería convocar a nuevas elecciones, también un camino inexplorado en Alemania, país que ha tenido un gobierno invariable durante los últimos 12 años. Aquí, a diferencia de otros escenarios, y vuelvo a España, pesa más la política que la economía. El enfoque en asuntos como clima o migración, y otros más internos como el impuesto que se paga para ayudar al este exsocialista, así como las líneas de liderazgo están siendo escudriñados por los otros partidos.
Lo cierto es que en este minuto, los socialdemócratas, que habían sido compañeros de la canciller en el mandato anterior, pasaron a declararse oposición. Por otro lado, la alianza conocida como Jamaica, por la similitud de los colores que representan a las fuerzas conservadoras, liberales y verdes con la bandera de esa nación caribeña, no se consolidó. Los liberales lideran la ruptura bajo la premisa de «mejor un no gobierno que un gobierno malo» y como rostro, Christian Lindner, un joven político de 38 años que quiere hacerse sentir y nada mejor para ello que lograrlo sobre la base de una posición controvertida o polémica que a la sombre de los viejos experimentados.
Lo que pasa es que sacando provecho de toda la algarabía y el disenso, acechala ultraderecha, bastante bien parada en los comicios pasados y esperanzadora de un nuevo escrutinio popular. Desde afuera, la comunidad europea está espantada porque ya tenía bastante con el Brexit y la situación regional de los refugiados como para que su miembro más sólido y seguro se le tambalee a esta altura del partido. Seguimos siendo testigos de la crisis de la política tradicional como resultado del hastío ciudadano.

Compártelo...
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInEmail this to someonePrint this page

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

13 + 16 =