90 millas en un brazo de 20 años

Por John Vila Acosta

Sin despreciar la efectividad de lanzamientos en rompimiento Javier Mirabal, pitcher cubano de 20 años de edad, sabe cuán difícil resulta batear rectas cuando se desplazan a una velocidad superior a las 90 millas.

Desde niño conocía la potencia de mi brazo, aunque en la adolescencia hubo un período en que me retrasé en el desarrollo y percibí que mis iguales tiraban más duro, pero eso fue por poco tiempo, dice ahora el veloz lanzador, reconocido entre los principales prospectos de la pelota en Cuba.

Javier Mirabal, natural del municipio de Placetas, en la central provincia de Villa Clara, destacó desde edades tempranas en el deporte de las bolas y strikes, en el cual integró selecciones nacionales en las categorías nueve-10 y sub-15 años.

Llegué a la Serie Nacional de Béisbol (SNB) con apenas 17 abriles y un montón de aptitudes por aprehender, especialmente vinculadas al control de la zona de strike, cuenta en el bullpen de los Cocodrilos de Matanzas, equipo en el cual actúa en calidad de refuerzo.

Desde la temporada anterior asumí el rol de abridor en el conjunto villaclareño y, aunque no niego la posibilidad de fungir también como relevista, disfruto las aperturas y reconozco la vital importancia del iniciador en un juego de béisbol, añade.

Sobre su inminente participación en el Panamericano sub-23, previsto para celebrarse en Panamá del 24 de noviembre al tres de diciembre próximos, Mirabal dice acudir con orgullo, porque vestirá el uniforme de la selección nacional después de mucho tiempo.

Además, constituye una posibilidad inmejorable de nutrirme del talento de otros grandes prospectos de la lomita en la Isla como el zurdo Liván Moinelo, el santiaguero Ulfrido García y su coterráneo Yosber Zulueta, comenta justo antes de comenzar el calentamiento.

Me gusta lo que a todo el mundo, salir con la novia, pasear, disfrutar de una buena película o jugar al fútbol en algunos piquetes que se forman habitualmente en Placetas, agrega mientras empieza a realizar algunos envíos, la mascota del receptor de turno suena bien alto al recibirlos.

Hasta 94 millas por hora me marca la recta y suelo sostenerla sobre las 91 o 92, pero dicen los entrenadores que cuando gane algunas libras voy a lanzar aún más fuerte, acota Mirabal, quien mide 1.91 metros de estatura y pesa apenas 80 kilogramos.

Antes de finalizar los envíos, Mirabal me comenta que me va a mostrar su recta demoledora, inicia movimientos y mientras me habla sobre la admiración que siente por Freddy Asiel Álvarez, apenas me percato de que ya soltó la bola, que el receptor se la devolvió y que él me mira fijo y sonriente.

(Tomado de Bohemia)

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