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El juego de Trump con las dos Coreas

El juego de Trump con las dos Coreas

“Hagamos a América grande, de nuevo”. Traducido: política de máxima presión y ley de la selva. Estas parecen ser las cartas de Donald Trump.
Cuando los movimientos de otros actores internacionales le resultan inquietantes o molestos, el Gabinete estadounidense pasa rodillo sobre las alianzas porque (ya lo sabe Europa), ahora Washington trabaja solo. Si tolera “socios y contrapartes” en una mesa de negociaciones, es porque (de antemano) aceptaron bailar al compás que pone la Casa Blanca.

En ese código, el Ejecutivo de Trump acaba de enviar “un mensaje no escrito” a China en el tema de la península coreana. Justo en pleno impasse de una guerra comercial con el gigante asiático que (mal que le pese a Estados Unidos reconocerlo) es la otra gran economía del mundo. Para muchos, el giro de Trump en el “asunto Corea del Norte” traslada la confrontación al escenario del entendimiento Washington – Beijing. Y, según muestran los hechos, vuelve a ser un tiro al aire para Donald Trump.
Se sabe que la Casa Blanca ha intentado atraer a China al coro de críticos contra Pyongyang. El Gabinete de Trump lo buscó en momentos de una escalada de tensiones en la península coreana donde se amenazó seriamente la estabilidad de Asia ( zona estratégica para Beijing). Entonces y ahora, el magnate interpela para que China se convierta en una extensión del mazo contra Pyongyang.
Pero Beijing parece decirle a Estados Unidos que no confunda el espíritu sosegado de los chinos con sumisión, porque no la hay. Tras el acuerdo de paz entre las Dos Coreas, las entrevistas con Kim Jong Un y (ahora) la indecisión de Washington sobre el encuentro en Singapur; China tiene suficientes razones para mantener su apego al diálogo, y a su propósito de apoyar económicamente a Corea del Norte.
Ese país es, todo indica, el escenario donde Estados Unidos intenta mostrar a sus verdaderos competidores (China y Rusia) que el interés estadounidense (el de sus círculos de poder) tendrá que ser el factor primordial en cualquier negociación que involucre a Washington. A la administración Trump NO le interesa la estabilidad en la región económicamente más activa del mundo (Asia). Menos aún la estabilidad en la Ruta de la Seda…
En medio de todo, mientras transcurre “el reality” de los Tuits, el magnate legitima la supuesta necesidad de modernizar el arsenal nuclear estadounidense, ya anunciada con la revisión de la postura de ese país sobre el tema… Evidentemente, una forma muy torcida de “cumplir” sus promesas de campaña y dar ¿un empujón? al bando republicano de cara a las elecciones de medio término. Esperar para ver. Ya Lo dijo el refrán: la soberbia siempre cae de donde subió.

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