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EE.UU: verdugo y salvador de México

EE.UU: verdugo y salvador de México

En 2018 América Latina cambiará su mapa político. Al finalizar este año habrá elecciones en Colombia, Venezuela, Brasil y México, cuatro de los países más importantes por tamaño y pujanza económica. En Venezuela se juega mucho, y aún la oposición no decide figura para oponérsele a Nicolás Maduro, que llama a enfrentarse como es, en elecciones, aunque la oposición, temerosa de no tener más propuesta que el antichavismo, valora no presentarse.

Brasil vive una crisis política sin precedentes, solo un detalle: el candidato con más personas a su favor está en la cárcel, y parece que no saldrá para entonces. Lo más probable es que escoja a alguien del Partido de los Trabajadores.  En Colombia nada está escrito, ni el candidato de Santos ni el de Uribe gozan de verdadero favor popular. Hoy hablemos de un país que también vivirá las elecciones más grandes de su historia: México. 87 millones de mexicanos están convocados a votar por nueve gobernadores, 500 diputados y 128 senadores, en las que serán las elecciones más caras de las que se tiene noticia. Termina Enrique Peña Nieto y ya se disputan esencialmente cuatro candidatos: Por el tradicional y conservador partido de Acción Nacional, o PAN, está Ricardo Anaya; por el oficialista PRI, está José Antonio Meade, tecnócrata de 49 años, graduado de una universidad norteamericana; y por primera vez en mucho tiempo, estuvo prohibido, se presenta una candidata independiente Margarita Zavala, esposa del ex presidente Felipe Calderón. Y encabezando la intención de votos, por encima de estos tres, con ventaja, está de nuevo, el eterno candidato, ex jefe del gobierno de la capital mexicana, el nacionalista Andrés Manuel López Obrador, que ya fue candidato en 2006, y en 2012, casi ganando pero perdiendo en las dos ocasiones. Ahora llega como líder de Morena, un movimiento político popular, que ha sorprendido en crecimiento y fortaleza.  Llegue o no a la presidencia, promete tener una nutrida representación en el Congreso Federal.  Que es lo que propone López Obrador esta vez: algo que debería ocupar a todos los mexicanos: una profunda y constructiva transformación de México.  Las cifras de las encuestas que son cambiantes y engañosas, ofrecen ventaja a López Obrador, quien ha escogido esta vez una retórica menos confrontacional, mucho más moderada.  El domingo hubo debate, el primero, en televisión.  El centro no fue México, ni los muchos problemas que tiene ese país. El centro fue Andrés Manuel López Obrador, y así Meade, Zavala y Anaya confirman que el verdadero desafío es el candidato por Morena. Cuáles son las críticas, primeras las tradicionales: que tiene propiedades que no ha dicho, López Obrador afirma que no son de él los apartamentos que le achacan, que los donó a sus hijos, que si le prueban la propiedad de esos inmuebles se los regala a Meade.  El otro elemento controvertido es que López Obrador propone una amnistía, una especie de perdón para los criminales relacionados con el narco. La crítica es que ahora el tabasqueño, proveniente de Tabasco quiere perdonar a asesinos.  Lo que dice el líder de Morena es que el narcotráfico y la violencia tienen que atacarse desde la base, que es un problema económico, y que es el neoliberalismo como creador de pobreza, el responsable de eso. López Obrador prefiere un enfoque que no sea la violencia sino la integración social, y cortar así los grandes grupos que se unen al narco. Quien quiera que sustituya a Enrique Peña Nieto tendrá un polvorín en sus manos.  Pesan los asesinatos y las desapariciones que quedan completamente impunes. A los jóvenes normalistas de Ayotzinapa que ni cuerpos ni culpables han aparecido, se suman tres estudiantes de cine que desparecieron en ácido por una banda de narcos que confundió a los jóvenes con miembros de una banda rival.  Por estos días las protestas en Guadalajara muestran mensajes, en carteles de queremos paz, y preguntas duras de responder como ¿qué cosecha un país que siembre cuerpos? La droga que fluye a Estados Unidos donde tan bien se paga, y una frontera por la que quieren, intentan pasar miles de personas cada día son algunos de los desafíos que parecen imposibles de resolver. Un presidente de Estados Unidos enemistándose con México, ese país que tanta dependencia tiene al vecino del norte que es verdugo y salvador a la vez. Conquistan los votos de los mexicanos, ojalá y se centren en el afán de ganar, y más en los dolores que aquejan a México.

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